servicio de acompañamiento personal


Mi formación
Soy hijo de mi generación (1953).
Crecí en un pequeño pueblo de Catalunya. A los 14 años estudié en la Universidad Laboral, “Mecánica de coches” y En la escuela Técnica, Ingeniería Química.
Mi afición al teatro i a las artes, me acompañó viajando por Europa y participé en grupos de teatro y deambulé en “autoestop”. En mi pueblo, promoví la formación de una compañía de teatro y un grupo de jóvenes activistas culturales.
La formación técnica y la vida en las calles de muchas ciudades y pueblos europeos fueron la base para mi madurez.
Aprendí que vivir solo no era ninguna garantía de libertad ni de madurez personal.
A la vuelta –aprovechando mis habilidades artesanas y artísticas –trabajé en un “manicomio”, allí tomé contacto con el sufrimiento psicológico de personas con una larga historia de internamiento y enfermedad psiquiátrica.
Aprendí a trabajar en equipo, a abordar las dificultades más graves con optimismo y trabajo, a encontrar salida a las situaciones menos favorables, aprovechando el sentir de todos los integrantes del grupo -personal sanitario i pacientes.
En este tiempo, estudié Enfermería y cuando acabé, entré a trabajar en una “Comunidad terapéutica” donde acumulé –al trabajo de laborterapia, animador social y terapeuta de grupo (que ejercía en el Hospital Psiquiátrico), la responsabilidad de enfermería psiquiátrica y de los servicios de intendencia (una residencia con 30 plazas y 50 trabajadores).
Durante este periodo (1975-83) mi formación –terapia de grupo, individual y formación en muchas técnicas alternativas (psicodrama, universidad, psicomotricidad, psicoanálisis, yoga, talleres artísticos para adultos de pintura, escritura, teatro, labores, musicales...) fue intensa y provechosa, ayudándome a enmarcar mi futuro profesional en el área de recursos humanos y asistenciales.
Aprendí a escuchar mis sentimientos y los sentimientos ajenos. A utilizar muchos recursos emocionales y entendí que la vida es más intensa cuanto más trabajas el equilibrio entre el lo que haces-lo que piensas y como lo haces y lo piensas.
Ser enfermero, posibilitó mi trabajo en el Sistema Sanitario Público, donde aún trabajo como enfermero de primaria.
En estos años, he tenido oportunidades de trabajar en residencias de ancianos, en unidades hospitalarias de oncología, en guarderías, en barrios marginales, con personas drogodependientes, presidiarios y ex presidiarios, he formado educadores sociales.
He trabajado en Inglaterra y Francia.
Ser enfermero me ha proporcionado la oportunidad de vivir y convivir con la enfermedad y sus desenlaces, sus estados emocionales y los recursos personales ante los avatares de la vida de muchas personas.
He aprendido a resolver pequeños y grandes inconvenientes, afrontar la muerte súbita o esperada, a integrar nuevas maneras de vivir (enfermedades crónicas que necesitan formas de vida radicalmente diferentes) y a acompañar y compadecer (padecer junto a).
En 1996, creé ADAD (asociación de ayuda a drogodependientes) y con ella un recurso de inserción laboral L'ENCANT, en la ciudad de Olot (Girona).
Nuestro lema lo acuñó, un compañero (en Pau) con esta frase, que ilustraba un poster conmemorativo:
“Drogodependiente: 1977 un vicioso, 1987 un enfermo 1997 una persona”
Aprendí a resistir -la frustración, el desengaño y la impotencia de la equivocación una vez y otra, perseverando en el trabajo y el acompañamiento de las personas.
En 2003 y 2004 estudié un máster en gestión de servicios de atención primaria y en 2005 ejercí de adjunto a la dirección de un servició de urgencias.
Toda mi vida aprendiendo y aún no sé, ni todo ni mucho. Pero si sé algo, que lo resumo así:
“Aprender es un proceso y una actitud sin fi. En cuyo desarrollo, tan importante como esa aptitud, es aprender a saber poner límites al conocimiento adquirido, para poder ponerlos al servicio de la acción. Lo que sabes, lo sabes”.
